Fotografía grupal Adaptation

El tiempo pasa y los resultados llegan. ADAPTATION, el proyecto Pathfinder liderado por el Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid (ICMM-CSIC) que creará dispositivos que absorberán la energía solar para convertirla en electricidad a la vez que serán capaces de enfriarse por sí mismos, se encuentra ya en su ecuador, cada vez más cerca de conseguir un material fotónico cuya respuesta óptica podrá optimizarse en función de las distintas zonas climáticas europeas. 

Un reto cuyo logro “mejorará tanto la generación de energía eléctrica como la disipación térmica y el enfriamiento pasivo de los dispositivos”, explica Sara Núñez, investigadora del ICMM-CSIC y coordinadora del proyecto a nivel europeo.

Con motivo de la celebración en Estrasburgo de su reunión anual para analizar logros y retos pendientes, la científica explica que en este segundo año se ha logrado preparar “una librería extensa de los componentes que constituirán el material base de los dispositivos desarrollados en ADAPTATION”.

Esta colección de materiales es la que permitirá a los equipos de trabajo el ajuste y optimización en función de las zonas climáticas europeas. “Con esta base sólida, comenzamos ahora el siguiente período del proyecto, que está centrado en la integración y validación de estos materiales en dispositivos reales”, celebra la investigadora.

El proyecto ADAPTATION, que ha recibido 3,6 millones de euros a través de las ayudas Pathfinder de la Unión Europea, está desarrollando un nuevo enfoque para la captación de energía solar y la gestión térmica. Inspirado en la naturaleza y en procesos como la fotosíntesis, los equipos de trabajo buscan combinar ambas funciones en un único material de fácil integración. En lugar de depender de estructuras complejas y multicapa, ADAPTATION propone una solución simplificada que incorpora todas las funcionalidades en un solo compuesto. “Esto permite una tecnología más escalable y adaptable, capaz de ajustarse a la diversidad geográfica y a los futuros impactos climáticos”, continúa Núñez.

Tras su segundo año, el proyecto ya se encuentra con una base sólida que les permitirá trabajar en esa integración y validación de los dispositivos. “La fuerte implicación de tres empresas tecnológicas de alto nivel dentro del consorcio garantiza que la tecnología se diseñe desde el principio pensando en su aplicación práctica”, celebra Núñez. La reunión en Madrid también sirvió como un momento clave para reforzar la estrategia del proyecto: integrar la captación de energía solar y la regulación térmica en una sola capa, como base esencial para habilitar futuras aplicaciones.

Las entidades que participan en el proyecto son, además del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (con el ICMM-CSIC y el Instituto de Óptica), el Laboratorio Ibérico Internacional de Nanotecnología (Portugal), la Universidad de Vigo, la empresa Avanzare Innovation Tecnologica SL y compañía Cooling Photonics; la Universidad de Estrasburgo (Francia), la Universidad de Utrecht (Países Bajos) y la empresa Sunplugged-solare Energiesysteme GMBH (Austria).