Marina González en su laboratorio

La investigadora postdoctoral Marina González, del Grupo de Materiales Supramoleculares, Poliméricos y Reticulares del Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid, ha sido galardonada con el primer accésit del Premio a la Mejor Tesis Doctoral del GENAM en el año 2025. GENAM es el grupo Especializado de Nanociencia y Materiales Moleculares de la Real Sociedad Española de Química (RSEQ) y la Real Sociedad Española de Física (RSEF). 

La investigadora extremeña defendió su tesis doctoral en la Universidad Autónoma de Madrid el pasado año: "Mi tesis se centra en cómo diseñar moléculas capaces de organizarse por sí solas para formar estructuras más complejas, las cuales tienen propiedades útiles", explica la científica.

En concreto, González, que ahora forma parte del proyecto CHIRALGEN de Amparo Ruiz Carretero, ha trabajado con sistemas "inspirados en el ADN, utilizando bases nucleicas para programar cómo se ensamblan las moléculas entre sí. "Esto me ha permitido controlar la estructura de estos materiales a escala nanométrica y entender cómo pequeños cambios en la molécula influyen en su comportamiento colectivo y en sus propiedades ópticas y electrónicas". 

De hecho, la investigadora cree que esto ha sido lo que la ha hecho destacar para el GENAM: "Creo que uno de los puntos fuertes ha sido combinar ciencia fundamental con potencial aplicación", explica, y continúa: "Por un lado, el trabajo aporta una comprensión bastante profunda de cómo se forman estas estructuras y qué factores controlan su ensamblaje; mientras que, por otro, abre la puerta a diseñar materiales con propiedades a medida, por ejemplo para electrónica orgánica o dispositivos de energía".

Preguntada sobre por qué se decidió por esta área de la ciencia, González, que estudió Química en la Universidad de Extremadura, explica que siempre se ha interesado por conocer cómo es el comportamiento del mundo a nivel molecular, lo que la llevó a la química supramolecular. "Este campo permite ir más allá de la síntesis de moléculas individuales y se centra en cómo se organizan entre sí para formar arquitecturas más complejas. Además, me fascinó el carácter reversible y dinámico de estas interacciones, donde las moléculas no están fijas, sino que se ensamblan, se reorganizan y responden a su entorno".

"Poder guiar ese proceso, cómo, cuándo y de qué manera se unen entre sí, me pareció especialmente interesante", dice la científica. Para ella, "la posibilidad de controlar esta unión a escala nanométrica mediante el diseño molecular combina creatividad y ciencia". Además, González explica que se trata de "un campo con mucho potencial para aplicaciones en materiales y energía, que son áreas clave hoy en día".

Actualmente González trabaja junto a Ruiz Carretero en materiales supramoleculares, "pero con un enfoque más orientado a funcionalidad", matiza, y se explica: "Estamos desarrollando sistemas con propiedades optoelectrónicas avanzadas, estudiando procesos como la transferencia de energía y de carga en estos materiales con posibles aplicaciones en dispositivos como células solares orgánicas o materiales fotónicos".

Su trabajo no ha hecho más que empezar: "A corto plazo, mi objetivo es seguir creciendo como investigadora, profundizando en esta línea de trabajo y avanzando en el estudio y desarrollo de nuevos materiales con propiedades electrónicas", dice. Consciente de las vueltas que puede dar la vida, a largo plazo su plan va más allá: "Me gustaría poder contribuir al desarrollo de nuevos materiales funcionales que tengan un impacto real, especialmente en áreas como la energía o la electrónica sostenible. Me encantaría que el trabajo que hacemos en el laboratorio pueda jugar un papel en el desarrollo y avance de la sociedad", concluye.