El ICMM tiene una idílica relación con la literatura. Con todo tipo de literatura. Por ello, nuestra investigadora predoctoral e ilustradora Celia Martín Morales propuso al equipo de dirección y comunicación hacer una versión 'libresca' del corazón del ICMM, una idea no solo interesante y divertida, sino increíblemente bella.
Celia Martín Morales nos invita a jugar con esta ilustración para buscar todos los guiños literarios que nos ha dejado... y ya es hora de descubrirlos. Arrancamos por la parte superior: sí, tenemos una increíblemente fascinante Reina de Corazones (Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll) junto a un bellísimo Principito en homenaje a Antoine de Saint-Exupéry. Pero, ¿y la rosa? "La rosa realmente es de El principito, pero estaba hecha precisamente para que coincidiera con la reina de corazones, el Principito y con el cuento de la Bella y la Bestia", explica la autora.
La obra incluye un robot cargado de libros. Aquí los guiños han sido mucho más fáciles de encontrar, pero había que entrenar la vista: Martín Morales ha incluido un libro para el ICMM, también El Vacío, uno de los títulos de nuestro director, José Ángel Martín Gago, quien además es un gran novelista. Debajo, una sorpresa: pum pum pum, el poemario de Ángela R. Bonachera. La autora ha incluido también su libro favorito: La Elegancia del Erizo, de Muriel Barbery. El último libro (o primero, según se mire) es Nanotecnología para el desarrollo sostenible, de Pedro A. Serena. ¿Te falta uno? Claro, su firma (y no sabemos si una declaración de intenciones).
A la derecha tenemos un cerebro que, como muchos y muchas visteis, es todo un homenaje a Mary Shelley y su Frankenstein o El moderno Prometeo. Una de las burbujas también está dedicada al sinsajo de Los Juegos del Hambre, serie de novelas de Suzanne Collins, y el chico está leyendo El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes, muerto un 23 de abril de 1616. Su compañera sostiene una calavera en homenaje a Hamlet, de Willian Shakespeare, pero también a Hamnet, de Maggie O'Farrel.
Y ahora, las ilusiones: ¿es el robot un guiño a Yo, robot, de Asimov? No estaba previsto, pues el robot forma parte del dibujo original, pero ha sido una estupenda casualidad. Pasa exactamente igual con la plantita de ADN, que hay quien ha identificado con Gattaca, libro de Franck Thilliez. No fue buscado, pero estos hallazgos son siempre inspiradores. Y otros descubrimientos: "La gotita con tres cosas dentro me ha recordado a El tercer gemelo, de Ken Follet", dice un participante; y otra persona añade: "El metal y los árboles no sé de qué libro pueden ser, pero el conjunto me ha evocado a Un mundo feliz, de Aldous Huxley”. Nada de eso fue buscado, pero lo mejor del arte es cuando cada persona convierte cada obra en algo único, atravesado por su propio ojo. Como otra persona, que lo que ve es lo más importante (e invisible): “Dedicación, entrega, sensibilidad, generosidad y talento de la artista”. Así es.
Acknowledge the Severo Ochoa Centres of Excellence program through Grant CEX2024-001445-S/ financiado por MICIU/AEI / 10.13039/501100011033
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