INTRODUCCION

 

 El vuelo eléctrico es una interesante modalidad del aeromodelismo, que se caracteriza por su silencio y su limpieza, en contraste con  la modalidad, quizá más extendida, que utiliza motores de combustión interna para la propulsión de los modelos. En el primer caso la propulsión se consigue mediante un motor eléctrico que acciona una hélice de tamaño adecuado alimentado por una batería, generalmente de níquel-cadmio (NiCd). La faceta más sencilla del vuelo eléctrico es la del vuelo libre, en la que el modelo realiza evoluciones mientras dure la carga de la batería, sin ningún tipo de control por parte del aeromodelista.     

                                            

Los modelos de vuelo libre son, generalmente, de pequeño tamaño y gran ligereza, pues tampoco interesa propulsarlos con motores excesivamente potentes ni alimentarlos con baterías de gran duración. Cuando se desea controlar las evoluciones del aeromodelo, la incorporación de un equipo de radiocontrol (RC), incluyendo básicamente un receptor y algunos servos, obliga a aumentar el tamaño, peso, potencia del motor y capacidad de la batería de los modelos. Aún así, en ambos casos (vuelo libre, vuelo radiocontrolado) se recomienda cuidar especialmente la ligereza de construcción de las maquetas, dada la potencia limitada que, en términos generales,   caracteriza a la propulsión eléctrica en comparación con la de combustión interna.