Jose Ignacio Martinez niño 350Nunca me gustó demasiado mancharme las manos; y como cuando encontraba la situación no encontraba el momento me hice Físico Teórico. Una vez completada la licenciatura en Física por la Universidad de Valladolid en 2002, comencé mi actividad investigadora en la misma universidad en el departamento de Física Teórica, Atómica y Óptica, donde me dediqué al estudio mediante primeros principios de propiedades estructurales, ópticas y de reactividad química en agregados atómicos y nanopartículas. Sin embargo estos sistemas se me quedaron “pequeños” con el tiempo y en 2007, tras obtener el doctorado en Física por la UVA bajo la tutela de Julio A. Alonso, me trasladé con un proyecto UE-FP7 al Centro para el Diseño de Materiales a Escala Atómica asociado a la Universidad Técnica de Dinamarca dentro del grupo de Jens K. Nørskov. Durante este período me abordaron inquietudes como si mi coche podría tomar la energía de celdas de combustible basadas en óxidos metálicos binarios y ternarios, o mediante células fotovoltaicas de óxidos rutílicos en todas sus versiones nanoestructuradas. Sin embargo, tantos cálculos me dejaban poco tiempo para otros menesteres y desarrollé una serie de descriptores universales para predecir gran cantidad de propiedades de estos materiales sin tan siquiera calcularlos (¡ya os he dicho que no me gustaba mancharme las manos!). En 2010, harto del jamón curado de Dinamarca, con ligeras carencias con respecto al español, me trasladé al grupo de Fernando Flores en la UAM; primero con otro proyecto UE-FP7 y posteriormente con un contrato Juan de la Cierva, donde continué trabajando en proyectos relacionados con interfaces órgano-metálicas, todo tipo de materiales nanoestructurados, y desarrollo metodológico; siempre con la modelización de comportamientos universales con alta predictibilidad en el punto de mira. En 2013 el grupo ESISNA del ICMM encabezado por José A. Martín-Gago me acogió, primero con un contrato JaeDoc, y desde 2015 con un contrato asociado al proyecto ERC-Synergy NANOCOSMOS, donde compatibilizo tareas de caracterización mediante primeros principios de Física de Superficies con un nuevo campo abierto ante mis ojos: el estudio de procesos estelares y el origen de la formación de distintas especies moleculares en el espacio. Mi razón para ser científico es la de participar en una de las aventuras más hermosas en las que se ha embarcado nuestra especie (¡y algún que otro Químico también!), puesto que la ciencia es la celebración de la razón frente a la autoridad.

 

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