Felix niño 350

Bueno, parece que desde un principio quise trabajar en cosas que tenían que ver con la ciencia. Un bicho, vamos. De pequeño quería ser médico (ginecólogo, para estupefacción de las monjas en parvulitos). Se me quedaban pequeños los Muy Interesante que compraban mis padres. Mi primer grupo musical, que creé con mi hermana en nuestra adolescencia, se llamaba Linax. Afortunadamente, la carrera de Físicas (UAM) me quitó la tontería. Después de unos años perdidos conseguí terminar la licenciatura (Especialidad de Óptica), y me metí en un laboratorio en el ICMM. Hice la tesis con Carlos Prieto y, ¡ahí es donde recordé por qué me gustaba la Ciencia! Aunque tuve que aprender Magnetismo desde cero (en la UAM no se enseña), al final nos hemos hecho un hueco en esto.

Después me fui a Grenoble a hacer la mili. Traducción: 3 años de servicio a la comunidad (científica española), reconstruyendo la rama de Absorción de Rayos-X, y ayudando a los investigadores con mis conocimientos en espectroscopías avanzadas. También monté otro grupo de rock con nombre friki (ID-69). Eso sí, en mis ratos libres, aprovechando que la luz sincrotrón pasaba por ahí, me creé mi propia línea de investigación y me puse a estudiar cómo caracterizar sistemas nanoscópicos, desde nanopartículas hasta láminas ultradelgadas (¡tan pequeños, y tan grandes!).

Después de dicho periodo fructífero, pensé que era una buena idea volver a hacer muestras (i.e. fabricar y confeccionar materiales). Así que solicité puesto de post-doc en el grupo de Nanomagnetismo en la Northeastern University, en Boston, USA, para desarrollar nuevos conceptos de materiales para imanes permanentes sin tierras raras. Ahí pudimos desarrollar ideas locas (pero con fundamento, claro; después de todo, somos gente seria), implementando lo que sabíamos del comportamiento peculiar de las nanoentidades magnéticas en dichos materiales. También pude estudiar el efecto de la nanoestructuración en materiales magnetoestructurales (FeRh). Todo eso me llevó a conocer un mundo que jamás pensé que existiría, y que sólo imaginaba en películas; y no me refiero (sólo) al aspecto académico.

Finalmente, mi pasión reciente por los materiales híbridos (i.e. juntar dos materiales con propiedades distintas y ver cómo interaccionan), me hizo volver a Madrid. Y aquí estamos intentando aportar nuestro granito de arena (nanogranito, claro) al campo de los materiales híbridos basados en grafeno enfocado al desarrollo de sensores. De esto os quería hablar y espero que os guste y lo encontréis tan apasionante como yo lo encuentro.

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